Su amor fue intrascendente.
Pero la ruptura despertó la implosión
de prejuicios, de aserciones,
fundamentos de mis elecciones;
de la extrema racionalidad
que destruye el sentido común
y el espontáneo goce.
Me enseñó la profundidad del espejo,
las incontrolables miserias
y los espirales de falencias;
la hipocresía de reconstruir momentos
en otros rostros sin belleza;
y el sabor de lo real y lo ilusorio.
Aquellos días, hoy inverosímiles,
permanecen en mí sólo como
tiernos juegos del pasado.
El sabio
Señor del verbo, poeta velado,
de lo simple engendra la magia.
Su alegría infante
recupera mi esencia;
extraviada en su juego ignoro
otros lugares y otros tiempos.
Curioso desafío, tenerlo.
Exótico prisma es, el sabio.
Mas impetuoso mi amor
se aventura en este sueño:
Escrito en su nombre
Intuyo mi destino.
de lo simple engendra la magia.
Su alegría infante
recupera mi esencia;
extraviada en su juego ignoro
otros lugares y otros tiempos.
Curioso desafío, tenerlo.
Exótico prisma es, el sabio.
Mas impetuoso mi amor
se aventura en este sueño:
Escrito en su nombre
Intuyo mi destino.
Crisálidas
El día del juicio encarnan
los últimos de la especie.
Electrizan el aire tus felinos ojos.
Tu voz, fluctuante violencia,
augura el origen de las crisálidas.
Subterráneas esencias
vencen anacrónicos muros.
Converge nuestra sangre.
Derrama… y fluye en las grietas
que engendran tus pasos.
En las horas póstumas,
ardiente plasma irriga
las venas de la Tierra.
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