Lo real y lo ilusorio

Su amor fue intrascendente.
Pero la ruptura despertó la implosión
de prejuicios, de aserciones,
fundamentos de mis elecciones;
de la extrema racionalidad
que destruye el sentido común
y el espontáneo goce.

Me enseñó la profundidad del espejo,
las incontrolables miserias
y los espirales de falencias;
la hipocresía de reconstruir momentos
en otros rostros sin belleza;
y el sabor de lo real y lo ilusorio.

Aquellos días, hoy inverosímiles,
permanecen en mí sólo como
tiernos juegos del pasado.