De la naturaleza humana
brotan tendencias opuestas:
El deseo de ser aceptados
Y la ambición de dominio.
A pesar de mis debilidades y contradicciones,
Y aunque no comprendas las razones
de mis ideas y acciones,
abrazame como un todo:
no soy arcilla entre tus manos.
Y esa felicidad más anhelada
De sentirme libre y querida
a veces se me olvida,
que es también necesidad tuya.
Es la inmadura soberbia
Que dueña de la verdad me imagina,
Medida de tus actos y sensaciones,
Adivina de tu pasado y tus intenciones.
Ese egocéntrico instinto mengua
Con cada espontánea entrega.
Cuando ninguno pretende el cetro,
es el fin de la lucha, genuino amor crece.