Deseos primarios

Letargo efímero de la búsqueda del otro lado.
Atrapada por lo concupiscible,liviana de dudas,
imprimí una matriz egocéntrica al sentido del hombre;
convirtiendo la introspección en un hurgar espiral.

Y entonces, tu sonrisa de luz y tus ojos genuinos,
despertaron el deseo primario de fundirme en la entrega.
Quiero perderme en el brillo de tus palabras, en tu sed
de laberintos, en tu noble abrazo, espada y escudo.

Tierna sensación la de ponerse en las manos de otro.

Lo real y lo ilusorio

Su amor fue intrascendente.
Pero la ruptura despertó la implosión
de prejuicios, de aserciones,
fundamentos de mis elecciones;
de la extrema racionalidad
que destruye el sentido común
y el espontáneo goce.

Me enseñó la profundidad del espejo,
las incontrolables miserias
y los espirales de falencias;
la hipocresía de reconstruir momentos
en otros rostros sin belleza;
y el sabor de lo real y lo ilusorio.

Aquellos días, hoy inverosímiles,
permanecen en mí sólo como
tiernos juegos del pasado.

El sabio

Señor del verbo, poeta velado,
de lo simple engendra la magia.
Su alegría infante
recupera mi esencia;
extraviada en su juego ignoro
otros lugares y otros tiempos.

Curioso desafío, tenerlo.
Exótico prisma es, el sabio.
Mas impetuoso mi amor
se aventura en este sueño:
Escrito en su nombre
Intuyo mi destino.

Crisálidas



El día del juicio encarnan
los últimos de la especie.
Electrizan el aire tus felinos ojos.
Tu voz, fluctuante violencia,
augura el origen de las crisálidas.

Subterráneas esencias
vencen anacrónicos muros.
Converge nuestra sangre.
Derrama… y fluye en las grietas
que engendran tus pasos.

En las horas póstumas,
ardiente plasma irriga
las venas de la Tierra.

Recuerdo pagano

Sólo la obstinación
perpetuaba la convicción
que defendía un vínculo sacro.

Muerta la sacerdotisa,
y vuelto anticristo el monje,
no subsiste más que
algún recuerdo pagano.